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lunes, 31 de octubre de 2011

Érase una vez ...

Cuando somos pequeños, parece que el tiempo pasa de otra forma, un año está alejado miles de kilómetros, pero un minuto puede ser horas o reducirse a la más absoluta nada. Es por eso que no recuerdo exactamente cuantos años fuimos amigas, pero tampoco siento que importe.
No recuerdo cuando la conocí, para mi, ha existido desde simpre, como yo.
Cuando no existía nada en Tres Cantos, ni polideportivos, ni actividades, ni ayuntamiento, ni autobuses, cuando solo existían los vecinos con los que tus padres se turnaban para vigilar a las niñas que correteabamos por la calle a nuestro aire, entonces, viví una amistad que, tras su marcha, siempre he intentado buscar en otras personas, es el modelo de amistad que se ha quedado grabado dentro de mí.
A veces, como adultos, infravaloramos la inteligencia y los sentimientos de los niños. Pero tengo que decir, que nos unía una amistad muy fuerte, sincera, tierna, divertida, libre. Eramos unos bichos, y nuestras travesuras todavía se recuerdan por el barrio (ej.: mis primera pellas, con seis años).
Si aquel día que me despedí definitivamente de ella en el control del aeropuerto, hubiese sabido que volvería a saber de Wakuna, ahora hija del embajador de Camerún en Liberia, más de 13 años después, gracias a una cosa llamada facebook, probablemente hubiese vivido esa pérdida con, por lo menos, una sonrisa.

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