Estoy sólo y descalzo, pero no quiero nada
Las estrellas son todo; me arrastran cautivo
Tus ojos mi camino, tu sonrisa mi espada.
Nadie entiende mis motivos. Eso es lo peor
Siento el frío en sus ojos, me duele, malvivo
Quiero razones, pero oigo llantos de acusador
Pero en ti se que no yerro, no seré impulsivo
Todas las cosas vivas me recuerdan a ti
una hoja alborotada por un viento furtivo,
una señal, un camino. ¿Volverás a mi?
Como el aire vuelve a mi cuando respiro...
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esto es lo que hace no poder dormir . . .
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